Información basíca sobre la COVID-19

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La Organización recomendó 13 vacunas para su uso en emergencias, orientó a los países y a los organismos de las Naciones Unidas en su adquisición y encabezó la coordinación mundial de la investigación y el desarrollo, además de establecer normas para las vacunas, las pruebas diagnósticas y los tratamientos. Para las personas que lo necesitan, los médicos pueden prescribir tratamientos en función de la gravedad de la enfermedad y del riesgo de que empeore, teniendo en cuenta la edad, los síntomas, otras enfermedades y otros factores individuales que puedan interferir en determinados tratamientos. Existes tratamientos farmacológicos para la COVID-19, aunque la mayoría de las personas se recupera de los cuadros leves espontáneamente. Las personas que padecen otras enfermedades corren más riesgo de que presentar síntomas graves de la COVID-19 y, si están preocupadas por su estado de salud, deben buscar asistencia médica en cuanto puedan. Las vacunas contra la COVID-19 brindan una protección potente frente al riesgo de enfermedad grave y de muerte. Dado que la inmunidad ha aumentado por las infecciones previas y la vacunación, la mayoría de las personas se recupera sin tratamiento.

Desde su introducción, las vacunas contra la COVID-19 han salvado millones de vidas en todo el mundo al proporcionar protección contra los síntomas graves, la hospitalización y la muerte. En los hospitales, los médicos usan antibióticos en ciertas ocasiones para tratar infecciones bacterianas secundarias, que pueden ser una complicación de la COVID-19 en pacientes gravemente enfermos. La cuarentena se aplica a ciertas personas que son contacto de alguien infectado con el SARS-CoV-2, el virus causante de la COVID-19, independientemente de que la persona infectada tenga síntomas o no. En la mayoría de las personas, los anticuerpos comienzan a desarrollarse después de días o semanas, y pueden indicar si una persona ha tenido una infección en el pasado o ha sido vacunada. Las personas que no tienen síntomas pero han tenido contacto estrecho con alguien que está infectado, o que podría estarlo, también podrían considerar la posibilidad de realizar la prueba. El Acelerador del Acceso a las Herramientas contra la COVID-19 (Acelerador ACT), una iniciativa mundial de la OMS y sus asociados, fue un esfuerzo sin precedentes para desarrollar y desplegar rápidamente medios de diagnóstico, tratamientos y vacunas.

Para prevenir la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte por COVID-19, conviene vacunarse, especialmente en el caso de las personas con mayor riesgo de presentar cuadros graves y del personal casinos peruanos de salud y asistencial que cuida de quienes corren ese riesgo. Además de estos medicamentos, entre los tratamientos más utilizados e importantes a escala mundial se encuentra el oxígeno, para pacientes gravemente enfermos. En noviembre de 2023, cuando la mayor parte de la población mundial ya se había infectado al menos una vez por el SARS-CoV-2, la OMS actualizó sus recomendaciones e indicó que puede valorarse la administración de una sola dosis vacunal a las personas que aún no se hayan vacunado.

Respuesta de la OMS

Las pruebas de análisis serológico pueden decirnos si alguien ha tenido una infección en el pasado, aun cuando no haya tenido síntomas. Algunas personas que han tenido COVID-19, independientemente de que hayan necesitado hospitalización o no, siguen experimentando síntomas tales como fatiga y síntomas respiratorios y neurológicos. Además, es importante permanecer vigilantes para reconocer a las personas con enfermedad grave y a las que necesitan tratamiento hospitalario, a fin de tratarlas sin dilación. La mayoría de las personas se recuperan por completo sin necesidad de tratamiento hospitalario.

Respuesta de la OMS

Al comienzo de la pandemia se pensaba que el 15% de las personas se enfermaban gravemente y requerían tratamiento hospitalario y oxígeno. Las personas que tienen problemas de salud preexistentes corren un mayor riesgo cuando contraen la COVID-19; si su estado es preocupante deben buscar asistencia médica temprana. Para más información, sírvase consultar periódicamente las páginas de la OMS sobre coronavirus.

Mientras una persona espera los resultados de la prueba es conveniente que utilice una mascarilla cuando interactúe con otras personas, dentro o fuera de su hogar, o comparta espacios con ellas. Para más información, sírvase leer nuestra página de orientaciones para el público. ¿Cómo podemos protegernos y proteger a los demás si no sabemos quién está infectado? Para saber más sobre la COVID prolongada, sírvase consultar la información relativa a la afección posterior a la COVID-19 y las preguntas y respuestas. Sin embargo, cualquier persona de cualquier edad puede contraer la COVID-19 y enfermarse gravemente o morir.

Vacunación

  • El plan prevé la gestión sostenible y basada en pruebas de las amenazas por coronavirus y la armonización de las respuestas frente a la COVID-19 con estrategias más amplias de control de las enfermedades respiratorias y de fortalecimiento de la salud pública.
  • Los antibióticos solo se deben usar según las indicaciones de un médico, para tratar una infección bacteriana.
  • Entre estas personas se incluyen, aunque no exclusivamente, las que toman medicamentos inmunodepresores; las que tienen trastornos cardíacos, pulmonares, hepáticos o reumatológicos crónicos; y las personas con VIH, diabetes, cáncer o demencia.
  • También conocidas como pruebas serológicas, estas pruebas permiten detectar los anticuerpos producidos en respuesta a una infección o vacunación.
  • Las personas que padecen otras enfermedades corren más riesgo de que presentar síntomas graves de la COVID-19 y, si están preocupadas por su estado de salud, deben buscar asistencia médica en cuanto puedan.

Esta página de preguntas y respuestas se actualizará a medida que se obtengan más conocimientos sobre la COVID-19 y su propagación, así como sobre la manera en que está afectando a las personas en todo el mundo. El plan prevé la gestión sostenible y basada en pruebas de las amenazas por coronavirus y la armonización de las respuestas frente a la COVID-19 con estrategias más amplias de control de las enfermedades respiratorias y de fortalecimiento de la salud pública. El pilar COVAX del Acelerador ACT, dedicado a las vacunas, se convirtió en una iniciativa decisiva para agilizar su desarrollo y producción y garantizar el acceso equitativo a ellas en todo el mundo. A pesar de que las vacunas protegen frente al cuadro grave de la enfermedad y la muerte, no son tan eficaces para reducir la transmisión. Los grupos de máxima prioridad, como las personas de edad avanzada, pueden necesitar revacunarse entre 6 y 12 meses después de la última dosis, al igual que las personas con obesidad u otras afecciones importantes, como diabetes; neumopatías, cardiopatías, hepatopatías y nefropatías crónicas, e inmunodepresión, además de las embarazadas y el personal de salud y asistencial en contacto directo con pacientes.

Vacunación

La COVID-19 es la enfermedad causada por un coronavirus denominado SARS-CoV-2. Entre las actividades que continúan figurando en este ámbito se cuentan la publicación periódica de notas sobre brotes epidémicos, el apoyo a la investigación en curso, la actualización de orientaciones, el seguimiento de la evolución del SARS-CoV-2 y la evaluación de la composición de las vacunas. Asimismo, proporcionó a los países recomendaciones estratégicas y normativas, orientaciones técnicas y diversas herramientas. La OMS asesora sobre la vacunación contra la COVID-19 a través de su Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico sobre Inmunización (SAGE).

Más información acerca del brote de enfermedad por coronavirus (COVID-19) Los antibióticos solo se deben usar según las indicaciones de un médico, para tratar una infección bacteriana. La OMS dirige las actividades destinadas a mejorar en todo el mundo la capacidad y el acceso a la producción, distribución y suministro de oxígeno a los pacientes. Se han logrado progresos enormes en el desarrollo de tratamientos para pacientes con COVID-19. Las pruebas de anticuerpos no se pueden usar para diagnosticar la infección por SARS-CoV-2 en las primeras etapas de la infección o enfermedad, pero pueden indicar si alguien ha tenido o no la enfermedad en el pasado. También conocidas como pruebas serológicas, estas pruebas permiten detectar los anticuerpos producidos en respuesta a una infección o vacunación.

Existe una posibilidad remota de que los niños presenten un síndrome inflamatorio grave unas semanas después de la infección, que puede requerir atención médica y hospitalización. Las personas de edad avanzada, las que padecen determinadas afecciones y las que no están vacunadas corren más riesgo de presentar cuadros graves. Los antibióticos no deben usarse como medio de prevención ni de tratamiento de la COVID-19. La COVID-19 es causada por un virus y, por lo tanto, los antibióticos no son eficaces. Los antibióticos no actúan contra los virus; solo actúan contra infecciones bacterianas.

Sobre los corticosteroides se puede consultar más información específica en el sitio de preguntas y respuestas sobre los corticosteroides, incluida la dexametasona. Los tratamientos contra la COVID-19 se deben determinar caso por caso entre el paciente y el profesional de la salud que lo atiende. El primer programa de vacunación masiva se puso en marcha a principios de diciembre de 2020, y el número de dosis vacunales administradas se actualiza aquí periódicamente. Hay varias vacunas contra la COVID-19 validadas para su uso por la OMS (incluidas en la lista de uso en emergencias) y por otros rigurosos organismos nacionales de reglamentación. Por este motivo se aconseja a las personas que han estado expuestas al virus, que permanezcan en casa y se mantengan alejadas de los demás, a fin de evitar la propagación del virus. Si está infectado y no desarrolla síntomas permanecerá aislado durante 5 días a contar del momento en que se confirme el resultado positivo.

En raras ocasiones, los niños pueden desarrollar un síndrome inflamatorio grave unas semanas después de la infección. Las consecuencias de la COVID-19 grave incluyen muerte, insuficiencia respiratoria, síndrome séptico, tromboembolismo (trombosis) e insuficiencia multiorgánica, incluidas las lesiones en el corazón, el hígado o los riñones. Esto se debe en parte a la inmunización, en parte a las mutaciones del virus (especialmente las variantes de ómicron) y en parte a la disponibilidad de tratamientos médicos específicos. Las estimaciones más recientes sugieren que se requiere hospitalización en aproximadamente el 3% de los casos de COVID-19. A medida que disminuyen las tasas de pruebas se vuelve más difícil saber cuántas personas tienen COVID-19 y no buscan ningún tratamiento. Entre estas personas se incluyen, aunque no exclusivamente, las que toman medicamentos inmunodepresores; las que tienen trastornos cardíacos, pulmonares, hepáticos o reumatológicos crónicos; y las personas con VIH, diabetes, cáncer o demencia.